Impostergable la transferencia de recursos a las comunidades organizadas.

Hindu Anderi

Aún no hemos terminado de interpretar los resultados del Referéndum, del 2 de diciembre pasado, para comenzar a digerir o asimilar la impronta de los resultados de las elecciones regionales recientes, en las cuales, aunque la opción del gobierno bolivariano mantuvo la mayoría indiscutible de gobernaciones y arrasó con las alcaldías; la pérdida de Caracas y Miranda, resulta un golpe del cual hay que recuperarse pronto. Pese a que la división interna influyó de manera importante en el resultado final, por la impopularidad de algunos de candidatos y gestiones locales, no se puede desconocer el trabajo arduo y el esfuerzo en la movilización de los factores de derecha, que les permitió mantener dos gobernaciones, una de ellas emblemática como la del Zulia, y ganarle a la revolución Miranda, Carabobo y Táchira. Estas tres junto con Nueva Esparta son estratégicas en cuanto tienen salida al mar. Ya en Zulia hay un movimiento secesionista que amenaza la indivisibilidad de la República. Este escenario nos debe llamar a la alerta permanente, a la necesidad de profundizar en la conciencia revolucionaria, en todos los niveles, sean dirigentes, gobernantes o pueblo llano, pero además nos reafirma la necesidad impostergable de transferir los recursos a las comunidades cuanto antes. Los médicos cubanos han recibido amenazas desde siempre, pero una vez se hicieron del poder ejecutivo regional, el Alcalde Mayor, Antonio Ledezma y el gobernador de Miranda, Enrique Carriles Radonsky, las amenazas se incrementaron y en una expresión de fascismo puro han sido desalojadas algunas casas del poder comunal, donde se encuentran personas de las misiones Ribas y Robinson. El dirigente adeco de Un Nuevo Tiempo, Antonio Ledezma amenazó con ocupar la televisora juvenil revolucionaria de Caracas, canal 47 de UHF, que inicialmente surgió como una Fundación adscrita a la Alcaldía Metropolitana. Un espacio que ha sido trinchera de lucha y resistencia de la juventud y que ha permitido a las comunidades excluidas de los medios tomar la pantalla. Avila Tv ha ido a los lugares donde no se atreve la mayoría. Ha estado en el interior de las cárceles, en los lugares más recónditos de nuestros barrios. Ledezma, desconociendo que allí se desarrolla una experiencia de formación, a través de La Escuela Metropolitana del Poder Popular (EMPP), no tuvo ningún escrúpulo en afirmar lo siguiente: “Hay un nivel de jerarquía en el cual uno debe tener unos colaboradores que estén identificados con un programa de gobierno. Estoy hablando de los niveles rango, directores. Por ejemplo, lo que es Ávila TV. Yo ya tengo, por ejemplo, pensado un equipo que va a hacer un buen trabajo en Ávila TV.” Esta declaración fue repetida por Globovisión para amedrentar no sólo a los trabajadores de la televisora, sino además a las comunidades y organizaciones populares que hacen vida en este importante medio de información. Pero el Cabildo Metropolitano hizo efectiva la transferencia de Ávila al Ministerio de Comunicación e Información, cuestión que se inició hace un año, para que forme parte de Sistema de Medios Públicos, mientras que la Escuela fue transferida al Ministerio de Educación. La intimidación y cacería de brujas de éstos politiqueros de siempre sobre Ávila TV, las misiones sociales en los barrios que ahora son víctimas de su maldita victoria, nos demuestra que no puede postergarse más la transferencia de los recursos a las comunidades organizadas. Debemos generar las herramientas y mecanismos para que el pueblo asuma el poder que tiene y se apropie de la administración, mantenimiento y control de los recursos. De manera contraria estamos en peligro constante de ser víctimas del fascismo que sigue ardiendo en su propio fuego y que amenaza constantemente con destruir lo que se ha construido hasta ahora. Hemos visto como la policía de Miranda, al mando de Capriles Radonsky, un sujeto vinculado con el sionismo internacional, arremete en contra de médicos cubanos y activistas de las diferentes misiones. Estos maltratos, injusticias y violaciones a los derechos humanos, en los pequeños pero importantes espacios de poder que ahora ocupan, pueden multiplicarse por toda la nación sí no sabemos interpretar los números en su esencia humana más profunda. Pero esta transferencia de recursos debe ser acompañada por la formación que ha sido postergada por la contingencia. El PSUV debe asumirla como una prioridad y contar para ello con un equipo que desarrolle esta área fundamental. Abrirse a la participación, en este espacio de formación, a los movimientos y organizaciones revolucionarias, aunque éstas no militen en su seno. La formación debe ser un virus que se expanda por todos lados. Necesitamos que esta Revolución tenga ciudadanos socialistas, servidores públicos socialistas, ideas socialistas, para que definitivamente sea Socialista. Requerimos hacernos cada día más concientes de que la única salida posible es encarar las contradicciones que nos permitan entender que estamos en una lucha de clases; profundizar en la ideología socialista y asumir como valientes la responsabilidad que tenemos cada uno con el país, con las futuras generaciones y con el destino del planeta, mal herido por las garras de la bestia capitalista.

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