23N: Venezuela otra vez en la mira de la macro conspiración imperial

Hernán Mena Cifuentes

“La historia vuelve a repetirse”, dice la letra del viejo tango, “Por la vuelta” y el coro de la oposición golpista venezolana ha vuelto una vez más, dispuesta a cantar a voz de cuello, “fraude”, en el marco de la macro conspiración imperial diseñada para desconocer la victoria en nuestro país y en cualquier otro donde se de el triunfo electoral de candidatos progresistas, como seguramente ocurrirá el 23-N. Si en los versos del famoso tango existe un ruego de amor cuando habla de “el mismo, el mismo loco afán”, el anhelo o propósito de los golpistas, por el contrario, denota el odio demencial que busca ahogar en sangre al pueblo de Simón Bolívar con su secuela de violencia y muerte a través de un plan que atenta contra la existencia de su líder, el presidente Hugo Chávez Frías y de ese proceso pacífico e inédito que es la Revolución Bolivariana. Esta última edición revisada y mejorada del libreto golpista escrito por Washington, dirigida a todas las organizaciones fascistas del mundo, cómplices de las oligarquías pitiyanquis que, incapaces de seducir con sus cantos de sirena a los pueblos para sus ganar sus votos y obtener el triunfo en comicios democrático, les enseña a denunciar “fraude”, fase inicial del plan cuya etapa final es el derrocamiento “Light” o violento del gobierno. Ese pérfido “manual”, lo aplicaron exitosamente con las mal llamadas “Revoluciones de Colores”, como ocurrió en Georgia, con la Revolución Rosa de 2003; en Ucrania, con la Revolución Naranja de 2004 y en Kirguistán con la Revolución de Terciopelo en 2005. Pero su revolución “Azafrán” fracasó estruendosamente en el Tibet, cuando el pasado mes de marzo los monjes budistas, financiados e instigados por Washington y su títere el Dalai Lama, lanzados en protesta por las calles de Lahsa, con fines separatistas, fallaron en su propósito, como igualmente ocurrió con monjes de Birmania y su Revolución “Azafrán” que hace 14 meses en otra conspiración organizada por la CIA trataron de derribar al gobierno militar de Naypyidaw. Pero el mayor fracaso de la macro conspiración Imperial y de sus vasallos, ha tenido lugar recientemente en América Latina y el Caribe donde han sido derrotados sus planes, dirigidos primero, a evitar el triunfo electoral de los líderes progresistas de la región y después, para destruir a los procesos revolucionarios que ellos vienen desarrollado a favor de sus pueblos, pero vuelven una y otra vez a insistir en sus pérfidas maniobras orientadas a desestabilizarlos, como lo están haciendo hoy en Venezuela. Afortunadamente, a su insistencia la acompaña la estupidez, ya que sus acciones, enmarcadas en el mismo e invariable patrón de conducta que siempre asumen, son fáciles de neutralizar a pesar de la apariencia pacífica y legal con que pretenden disfrazarlas, ya que en sus discursos, marchas y protestas, se advierte claramente la vocación de violencia que los domina, como sucedió con los eventos que desembocaron hace cinco años en el 11-A. Lo intentaron también en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay y, como hoy lo intentan otra vez en Venezuela, pretenden repetirlo en la patria de Sandino, donde al verse derrotados en los comicios del domingo pasado, han salido a las calles gritando “fraude, fraude” y desatando violentos disturbios para sembrar el caos con el que pretenden derrocar al Gobierno sandinista. Y es que, la maniobra de la oposición golpista nicaragüense se inscribe claramente en la misma agenda que Washington ha diseñado para su aplicación en los comicios del 23-N en Venezuela, como lo denunció este martes pasado desde Managua, el analista político e historiador Aldo Díaz Lacayo. “Lo sucedido en Nicaragua, -advierte- donde la oposición se niega a aceptar los resultados electorales favorables al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) es un ensayo de lo que puede suceder en Venezuela el próximo 23 de noviembre.” “Lo que va a hacer Manuel Rosales, gobernador del Zulia, en Venezuela, -expresó- es exactamente lo que está haciendo aquí Eduardo Montealegre”. (El banquero candidato de la oposición nicaragüense a la Alcaldía de Managua, derrotado por el candidato sandinista, el ex campeón mundial de boxeo, Alexis Argüello) .“Desde 2007, -recordó Díaz Lacayo- Nicaragua ha sido utilizada por la derecha internacional como un laboratorio.” Es decir, un laboratorio de la guerra sucia donde se ensayan todas las armas a utilizar en aquellos países donde triunfen candidatos progresistas. Por otra parte, resulta interesante destacar, el hecho de existe gran similitud en lo referente al desempeño moral de Rosales y Montealegre, ya que, mientras sobre el millonario banquero nica pesa una acusación penal en los tribunales, señalado como autor de un gigantesco fraude bancario, el gobernador zuliano, es investigado por la Asamblea Nacional (AN) y la Fiscalía General de la República bajo sospecha de enriquecimiento ilícito y otras irregularidades durante el desempeño de su función administrativa. El síndrome de la derrota también parece afectar a Montealegre y a Morales, ya que, mientras el candidato nicaragüense fue derrotado por Daniel Ortega en las elecciones presidenciales de noviembre de 2006, el venezolano Rosales era vencido por Hugo Chávez Frías en los comicios presidenciales realizados en diciembre de ese mismo año en Venezuela. Existen, tanto en Nicaragua como en Venezuela y demás naciones con gobiernos revolucionarios, otros actores que , ceñidos, desempeñan su papel de golpistas al pie de la letra, como un pequeño grupo de dirigentes estudiantiles universitarios venezolanos, cuya honestidad y seriedad es cuestionada por su subordinación a la oposición, que les dicta hasta sus discursos y con la ultraderecha estadounidense que los financia a través de jugosos premios en dólares “por su valioso aporte a la libertad.” A esta legión de títeres se suman los jerarcas de la Iglesia Católica que, a través de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, han demandado de las autoridades, “la revisión acta por acta de las juntas receptoras de votos, para poder determinar el ganador de las elecciones.” ¿No es a esta la misma posición asumida por las jerarcas de la Iglesia en Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros países de la región, antes y después del triunfo de un candidato progresista?. A la demanda hecha el lunes por la Iglesia nicaragüense, siguió la segunda etapa del plan conspirativo diseñado por Washington, constituida por los episodios de violencia protagonizados por las turbas del partido del banquero Montealegre, que han dejado como saldo dos muertos y numerosos heridos, episodio que tiene por objetivo abrir las puertas al caos generalizado y, a partir de allí, el derrocamiento del gobierno, tal como se tiene previsto hacerlo el 23-N en Venezuela. Washington, como protagonista principal del show, se ha aferrado estrictamente al guión, asumiendo una actitud obscenamente cínica y claramente injerencista cuando, Robert Word, portavoz del Departamento de Estado de EEUU, expresó su preocupación por las presuntas “extensas” irregularidades en los comicios, instando al Gobierno de Managua a que los resultados “reflejen la voluntad del pueblo nicaragüense.” Lo mismo hizo el embajador Paul Trivelli, quien ha puesto en duda el triunfo sandinista. Para el Imperio, no vale para nada, el hecho de que las organizaciones nacionales e internacionales que observaron el proceso electoral, hayan expresado que el mismo fue totalmente transparente, como lo afirmó el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, director del famoso centro observador que lleva su nombre y que actuó como ente observador, al manifestar que “No hay dudas sobre la integridad de las elecciones del domingo.” Todos los demás centenares de observadores que vigilaron el desarrollo de los comicios, coincidieron en destacar la limpieza y transparencia del proceso electoral nicaragüense, a pesar de la campaña sucia desplegada por Washington y sus cómplices de la oposición, dirigida a empañar su limpidez y socavar la estabilidad del Gobierno sandinista. Sin embargo, está plenamente comprobado que, la conjura desatada a lo largo de la última década por el Imperio y sus secuaces para destruir a la Revolución bolivariana y derrocar a su líder, no tiene parangón en la historia de la región y tal vez del mundo, sólo comparable con la desplegada durante medio siglo contra la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro Ruz, siendo ambos procesos, dos de los pocos que en el mundo han sobrevivido a la ira desatada por Washington contra aquellos líderes que no aceptan ser sus vasallos. Como ya es una constante, los medios privados venezolanos juegan su papel de mercenarios en esta primera fase del plan desestabilizador, manipulando la verdad en sus espacios de información y opinión, donde no hay más lugar, sino para la ofensa, la mentira y satanización del jefe del Estado y sus más cercanos colaboradores, mientras cínicamente denuncian por el mundo a través de la impúdica SIP, y el coro de los Cachorros del Imperio, que en Venezuela no existe libertad de prensa. Otro aspecto del plan orientado a desconocer el triunfo electoral del PSUV el 23-N, es la estrategia que adelantan los cabecillas de la oposición golpista, quienes a través de una campaña difundida por la prensa escrita, radio y televisión, pretenden deslegitimar al Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y a sus miembros, las mismas instancias que fueron borradas de un solo plumazo por el decreto que firmó el efímero y hoy fugitivo dictador, Pedro Carmona Estanga, “El Breve. Pero ignoran su desesperación los golpistas, que Chávez no es el mismo de hace años, cuando, en más de una ocasión, perdonó su traición, invitándolos a la reflexión y el diálogo, exhorto que ellos han ignorado y, cegados por la ambición y la codicia continúan conspirando, creyendo que podrán finalmente derrocarlo, sin tomar en cuenta que lo acompaña el pueblo y la Fuerza Armada Bolivariana que es uno solo, un Pueblo- Soldado, el mismo que lo rescató y repuso en el poder tras el artero golpe del 11-A. La gigantesca estatura moral de Chávez la percibió Eduardo Galeano hace cuatro años, cuando el mandatario salió airoso y triunfal del referendo con que la oposición pensaba revocar su democrático mandato, dando lugar a que el famoso escritor uruguayo escribiera: “Extraño dictador este Hugo Chávez Frías. Masoquista y suicida: creó una Constitución que permite que el pueblo lo eche, y se arriesgó a que eso ocurriera en un referéndum revocatorio que Venezuela ha realizado por primera vez en la historia universal. No hubo castigo. Y esta ha resultado la octava elección que Chávez ha ganado en cinco años, con una transparencia que ya hubiera querido Bush para un día de fiesta.” “Este tirano inventado por los grandes medios de comunicación, este temible demonio, – señala mas adelante- acaba de dar una tremenda inyección de vitaminas a la democracia, que en América Latina, y no sólo en América Latina anda enclenque y precisada de energía.” “!Aquí no hay libertad de expresión!, claman con absoluta libertad de expresión las pantallas de televisión, las ondas de las radios y las páginas de los diarios. Chávez no ha cerrado ni una sola de las bocas que cotidianamente escupen insultos y mentiras. Impunemente ocurre la guerra química destinada a envenenar a la opinión pública. El único canal de televisión clausurado en Venezuela, el Canal 8, no fue víctima de Chávez, sino de quienes usurparon su presidencia, por un par de días, en el fugaz golpe de Estado de abril de 2002,” “Y cuando Chávez volvió de la prisión, y recuperó la presidencia en andas de una inmensa multitud, los grandes medios venezolanos no se enteraron de la novedad. La televisión privada estuvo todo el día pasando películas de Tom y Jerry, recordó.” “Esa televisión ejemplar mereció el premio que el rey de España otorga al mejor periodismo. El rey recompensó una filmación de esos días turbulentos de abril. La filmación era una estafa. Mostraba a los salvajes chavistas disparando contra una inocente manifestación de opositores desarmados. La manifestación no existía, según se ha demostrado con pruebas irrefutables, pero se ve que este detalle no tenía importancia, porque el premio no fue retirado.” Hoy se sabe que, quienes disparaban aquel 11-A, era un grupo de valientes defensores de la Revolución bolivariana enfrentados en esa hora aciaga de la democracia y la libertad venezolana a las hordas policiales plegadas a los golpistas, que asesinaban en la calle, pero un pueblo enardecido, habría de desalojar horas mas tarde, sin mas armas que su amor por Chávez a quienes lo habían secuestrado y, acosados por la multitud que había bajado de los cerros, huyeron despavoridos del palacio de Miraflores. Porque ese pueblo, como sus hermanos de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Uruguay, ya no es aquel que el mismo Galeano bautizó como ‘Los Nadies’, al referirse a esa masa de fantasmas olvidados que deambulaban, huérfanos de fe y sin futuro por los espacios de la Gran Patria latinoamericana y caribeña. Ahora son “Los Alguien”, porque, de la mano de sus líderes que los guían han conquistando los derechos que por siglos le fueron negados, adquiriendo plena identidad y la conciencia política y social que los compromete a entregar sus vidas, si fuese necesario en defensa de los mismos, como lo hicieron los mártires que les antecedieron y cayeron luchando por la libertad y la justicia. Más la tragedia que Galeano dibuja magistralmente con su pluma en ‘Los Nadies’, debe conocerse y leerse como se lee un Evangelio, a fin de defender y preservar la dignidad, la soberanía y valores conquistados por el pueblo que los ha llevado a desprenderse del viejo ropaje ignominioso de ‘Los Nadie’, para vestirse con el digno y luminoso vestido de ‘Los Alguien’. Necesario es que se divulguen y conozcan los 23 versos que conforman esa breve narración, que describe la trágica realidad que aún viven otros pueblos sumidos en abismos de ignominia, para que, más temprano que tarde, estimulados por el ejemplo de quienes superaron esa sórdida etapa de sus vidas, puedan conquistar a través de la revolución, su libertad y soberanía como lo hizo el pueblo venezolano y otros pueblos hermanos de América Latina y el Caribe. Es por eso que la macro conspiración que viene adelantando el Imperio, como todas las que ha desatado en el pasado contra la Revolución bolivariana y su líder, no tiene posibilidades reales de triunfo, ni siquiera por 47 horas como lo fue la duración que tuvo la vida efímera del golpe de Estado del 11-A, porque en la Patria de Bolívar ahora es un país donde viven ‘Los Alguien’, y no ‘Los Nadies’, esos que Galeano al describirlos dijo: “Sueñan las pulgas con comprarse un perro Y sueñan los nadies con salir de pobres Que un día llueva…la buena suerte Los Nadies Los hijos de Nadie Los dueños de nada Los Nadies Los Ningunos Los Ninguñados Corriendo la liebre, muriendo la vida Jodidos Super requete jodidos Que no son…aunque sean Que no hablan idiomas sino dialectos Que no profesan religiones sin supersticiones Que no hacen arte sino artesanía Que no practican culturas sino folclore Que no son seres humanos sino recursos humanos Que no tienen cara sino brazos Que no tienen nombre sino número Que no figuran en la historia universal sino en la crónica roja de la prensa (local Los Nadies Que cuestan menos que la bala que los mata.” Por eso el 23 de noviembre será una fecha histórica, en la que se jugará una vez más el futuro del pueblo venezolano, que como siempre, estará junto a su líder, ese “Extraño dictador este Hugo Chávez. Masoquista y suicida: creó una Constitución que permite que el pueblo lo eche, y se arriesgó a que eso ocurriera en un referéndum que Venezuela ha realizado por primera vez en la historia universal…” No importa, por lo tanto, cuanta maniobra intente Washington y los golpistas de la oligarquía venezolana con su jauría de mercenarios, los medios privados, los cachorros del Imperio, las ONG´s financiadas por la NED y cuanto desecho moral se sume a ellos, porque desde ya están condenados al basurero de la historia y no podrán detener la marcha de un proceso revolucionario pacífico e inédito, admiración y ejemplo a seguir por los pueblos que en el mundo claman justicia, progreso, bienestar, libertad y paz.

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