La mentira de Moisés Naim va de Washington a Caracas, pasando por Madrid .

Patricia Rivas

Caracas, la ciudad con el índice más alto de violencia criminal”, era la letanía que repitieron diligente e irresponsablemente los medios privados este miércoles. ¿De dónde sale el dato? La agencia española EFE lo puso a circular traduciendo un artículo de la revista “Foreign Policy”, con manipulaciones y mentiras de bulto. Es sabido que cuando se busca impactar con una información, lo más eficaz son los números. Por eso los periodistas somos proclives a construir “ránkings”. Eso es lo que hizo la revista bimensual “Foreign Policy” (Política Exterior), en su entrega de septiembre, en un artículo sin firma con el sugerente título: “La lista: capitales mundiales del asesinato”. Caracas fue la elegida para encabezar ese dramático ránking, por delante de Ciudad del Cabo, Nueva Orleáns y Moscú. ¿Quieren saber qué decía el artículo? La agencia de noticias española EFE se encargó de traducirlo y difundirlo aceleradamente, para asegurarse de que la “información” llegaba a todo el público hispanohablante. Así es como lo reseñó EFE este miércoles: Caracas, la ciudad con índice más alto de violencia criminal, según revista Washington, 1 oct (EFE).- Caracas encabeza la lista de las cinco ciudades con los índices más altos de “violencia brutal y homicida”, según un artículo que publicó hoy la revista Foreign Policy. La capital de Venezuela, con 3,2 millones de habitantes tiene una tasa de 130 homicidios por cada 100.000 residentes, según las estadísticas oficiales, señaló la revista. Le siguen, según el artículo, Ciudad del Cabo en Sudáfrica, con una tasa de homicidios de 62 por cada 100.000 habitantes; Nueva Orleans en EE.UU. con tasas que van de 67 a 95 por cada 100.000; Moscú con una tasa de homicidios de 9,6 por cada 100.000 habitantes, y Port Moresby en Papua Nueva Guinea con una tasa de 54 por cada 100.000 habitantes. “La capital del país de (el presidente Hugo) Chávez se ha tornado en años recientes mucho más peligrosa que cualquier ciudad suramericana, superando aún a la otrora notoria Bogotá”, indicó. “Para peor las estadísticas oficiales de homicidio en la ciudad son muy inadecuadas porque omiten los crímenes vinculados con prisiones al igual que las muertes que el Estado nunca llega a ‘categorizar’ apropiadamente”, según Foreign Policy. Las cifras oficiales caraqueñas tampoco cuentan a quienes mueren “cuando se resisten al arresto”, lo cual según la revista “indica que los policías de Caracas, ya famosos por su brutalidad contra los estudiantes en protestas, acomodan las cifras”. “Muchos acusan a ‘El Presidente’, cuyo Gobierno no ha encarado las crecientes tasas de crimen violento en el país”, continuó Foreign Policy. “De hecho, desde que Chávez llegó al Gobierno en 1998 la tasa oficial de homicidios en Venezuela ha subido un 67 por ciento, debido principalmente a la violencia de las pandillas y el tráfico de drogas”, concluyó. EFE” No hubo que esperar muchas horas para que los principales medios privados de comunicación se hicieran eco de la “noticia” difundida por la Agencia EFE, con el aparente tono “neutro” del periodismo de agencia y llena de datos aparentemente científicos. Apenas pocas horas después, la “información de EFE” era reproducida en los principales diarios de la SIP en Venezuela, “El Nacional” y “El Universal” (ver imágenes). La primera cosa que a uno le enseñan en las facultades de periodismo o comunicación social, es que la información siempre debe verificarse, para evitar difundir rumores o inexactitudes, es decir, desinformar al público. Lo que encontramos en este caso, es que las mentiras de Moisés Naím fueron reproducidas sin ningún tipo de contraste con la realidad, bajo el mecanismo de la cita: “Foreign Policy publica que…”, que es lo mismo que escribir “se dice que…”, “se rumorea que…”. Algunos medios de comunicación funcionan más como propagadores de chismes y rumores, que como herramientas al servicio del público, para brindar información veraz y oportuna. La primera mentira de “Foreign Policy” consiste en equiparar homicidios (que incluyen muertes accidentales y suicidios) con asesinatos (“murder” en inglés). La segunda mentira es el dato: 130 homicidios por cada 100.000 habitantes, y añade entre paréntesis que es un “dato oficial”. ¿Oficial? ¿Proporcionado por qué organismo gubernamental venezolano? Les invito a que busquen el rastro de ese dato. La tasa de homicidios más alta que uno encuentra rastreando en Internet, es la construida por la alcaldía de Chacao en su “Plan 180”, donde se afirma que “la tasa real de homicidios en Venezuela es de 68 por cada 100 mil habitantes”.Una cifra que, de ser real, sería altísima, nadie lo duda, pero que es apenas la mitad de la cifra asignada por “Foreign Policy” a la capital venezolana. ¿De dónde sale la cifra de “Foreign Policy” sobre Caracas? ¿Y nadie se ha preguntado qué entiende esta publicación por “Caracas”, asignándole una población de 3 millones 200 mil habitantes? Las últimas proyecciones superan con mucho esa cifra, además de una población flotante que todos los días se desplaza a trabajar a Caracas desde las ciudades aledañas, que supera 1 millón de personas. Si “Foreign Policy” quería llamar la atención sobre la violencia armada y la inseguridad en la ciudad de Caracas, no necesitaba recurrir a una mentira construida sobre datos falsos. Hay suficientes ejemplos en la realidad, y nadie en el Gobierno venezolano niega la importancia de este problema. Pero la verdad es menos contundente que afirmar que “Caracas es la capital mundial del asesinato”, lo cual no es cierto, ni en términos absolutos, ni en términos relativos. “Foreign Policy” es una publicación que se distribuye desde Washington en 12 idiomas en 180 países del mundo, subvencionada por la Fundación Carnegie Endowment for Democracy, una de las tapaderas que utiliza el Departamento de Estado para intervenir en los países latinoamericanos, con el pretexto de promover “la democracia y los derechos humanos”. “Foreign Policy” depende para su sostenimiento de los fondos que le asignan también entidades como Exxon Mobil, la Fundación Ford, la General Motors o la Fundación Rockefeller, por mencionar solamente algunos “viejos conocidos” agentes imperiales en nuestro continente. El director de “Foreign Policy” es Moisés Naim, venezolano vinculado al lobby sionista, que fue Ministro de Comercio e Industria bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez y -ya que hablamos de asesinatos en Caracas- uno de los responsables del “paquetazo” neoliberal que desató la rebelión del pueblo venezolano y la masacre de febrero de 1989. Últimamente ataca a Venezuela desde la columna que le brinda el diario español “El País”, como el experto francotirador comunicacional que es. Recapitulando, entonces, tenemos una información falsa, fabricada y financiada por Washington, que es reproducida por la Agencia EFE y replicada a su vez en los principales diarios venezolanos, con el único objetivo de desacreditar al presidente venezolano (reparen en que el artículo de “Foreign Policy” habla de Venezuela como “el país de Chávez”). Se trata de un procedimiento de intoxicación e intervención política que ya hemos padecido en América Latina anteriormente, curiosamente con el mismo protagonista estelar: la Sociedad Interamericana de Prensa, un cartel de empresarios de mil cuatrocientos medios impresos y agencias, creada por dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense en 1943, en la Cuba de Fulgencio Batista. La SIP ha apoyado todas las dictaduras militares y las intervenciones estadounidenses en América Latina. Su “modus operandi” ha sido magistralmente descrito por el periodista argentino José Steinsleger, en el artículo “SIP: mordaza de libre presión”, que resume de esta forma la intervención de la SIP en el Chile de Salvador Allende. “Según investigaciones del Senado de Estados Unidos, el llamado Comité de los 40 autorizó a la CIA a una operación secreta de propaganda el 14 de septiembre de 1970. Menos de una semana después, la SIP emitió en Washington un comunicado que denunciaba las amenazas a la “libertad de prensa” en Chile “… por los comunistas y sus aliados marxistas”. ¿Vocero criollo? El inefable diario El Mercurio, dirigido por Agustín Edwards (…). Según el informe del Senado, los agentes de la CIA entre el personal del periódico El Mercurio “… le permitieron a la oficina generar más de un editorial diario, de acuerdo con los lineamientos fijados por la agencia”. (…) Con base en el informe del Senado, el articulista Walter Pincus, del Washington Post, aseguró que Efe recibía un subsidio de la CIA para sus operaciones en América Latina: 18 periodistas chilenos bajo control directo de la CIA, en puestos administrativos importantes en los medios informativos” . La SIP es coherente en su papel y sigue cumpliendo el cometido para el que fue creada, que no es defender la libertad de expresión, sino servir de correa de transmisión a las “informaciones” y la visión del mundo que los grandes poderes del mundo desean imponer. Claro, siempre hay alumnos más aventajados. Vean la forma en que el periódico digital argentino Infobae recogió la “noticia” fabricada por Moisés Naim. La fotografía con la que “Infobae” ilustra la “información” muestra a un joven encapuchado empuñando un arma, con varios carteles a favor de la reforma constitucional promovida por el presidente Chávez el año pasado. Resulta que esta imagen corresponde al asedio y brutal agresión que estudiantes opositores realizaron contra estudiantes bolivarianos en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela el 7 de noviembre pasado. Infobae asume y replica la información de “Foreign Policy”, que señala al Gobierno venezolano por la alta tasa de violencia criminal, y elige para ilustrarlo una foto de un elemento que promueve la violencia política contra ese mismo gobierno, auspiciado por la SIP y por el Departamento de Estado. Al menos Moisés Naím, el director de “Foreign Policy”, ilustró su infundio con una imagen del propio presidente Chávez disparando un fusil, con lo que reforzó su mensaje de que los caraqueños están muriendo a manos del gobierno venezolano. La tomadura de pelo y la infamia tienen un límite, que es la verdad. De todos modos, ya verán como la SIP se supera a sí misma en su próxima reunión anual en Madrid, que comienza mañana en el lujoso hotel Meliá Castilla bajo los auspicios de Juan Carlos de Borbón. Somos muchos los comunicadores que pensamos que no hay peor ataque a la prensa que matar la credibilidad y violar deliberadamente los principios éticos de la profesión periodística, además de explotarla y maltratarla laboralmente, como hacen ellos.

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