Oposición a Chávez ha arremetido contra el pueblo venezolano.

Jesús Hernández.

Llevar la marcha hasta el Palacio de Miraflores, el 11 de abril de 2002, dejó un saldo de 19 compatriotas muertos y 110 heridos y fue el primer gran error cometido por la oposición en su empeño por acabar con la revolución bolivariana y el liderazgo del presidente de la República, Hugo Chávez Frías. La dirigencia opositora, al ver como se fortalecía la popularidad del mandatario venezolano, se embarcó en nuevas aventuras en contra de los intereses del país y de la población venezolana. Francotiradores, apostados en edificios cercanos a la casa de gobierno, rubricaron la lamentable cifra de víctimas de ese “primer gran error” cuyo objetivo era aniquilar al gobierno nacional e instaurar en Venezuela un régimen llamado a continuar las políticas neoliberales implantadas durante la cuarta república y para ello, los líderes opositores, contaban con el respaldo de los medios de comunicación privados del país y del gobierno de los Estados Unidos. Tras amenazas de bombardear Miaraflores, el Jefe de Estado se entregó a un reducido grupo de generales, para impedir que continuara, sin saber hasta cuando, el derramamiento de sangre iniciado ese fatídico día. Acompañado por un puñado de golpistas, el máximo líder empresarial, Pedro Carmona Estanga, se autoproclamó presidente y de un plumazo acabó con los poderes del Estado mediante el tristemente celebre “decreto de Carmona”, e inició una feroz arremetida contra la población venezolana. Cuando el 14 de abril, el depuesto Presidente de la República retornó al Palacio de Miraflores, gracias a un movimiento cívico-militar, la breve dictadura de Carmona Estanga exhibía en su “breve gestión” 46 asesinatos y 357 heridos; todos venezolanos que se lanzaron a las calles para protestar contra el gobierno de facto y pedir el retorno a la legalidad. La aventura del paro laboral y petrolero (2002 – 2003) En esta oportunidad las organizaciones sindicales, patronales y partidos políticos de oposición intentaron, por segunda ocasión en 2002, derrocar al presidente, Hugo Chávez. Este nuevo error político opositor dejó, en los 63 días que se prolongó el golpe (paro petrolero), 13 mil millones de dólares en pérdidas para el fisco nacional. Resulta difícil cuantificar los daños y penurias ocasionados a la población venezolana, sobre todo la menos favorecida, la cual fue privada, además de los productos de la dieta básica, de su tranquilidad. Es necesario destacar que los opositores, con esta acción netamente política en contra de la más importante industria nacional, no se detuvieron a considerar las ingentes pérdidas que generarían sus actos vandálicos en las instalaciones petroleras, ubicadas a lo largo y ancho del territorio nacional, y los inmensos pasivos que se producirían en las arcas de la nación, afectando a todos los habitantes del territorio venezolano, e incluso en el exterior, si consideramos que la paralización de la industria, durante meses, afectó el envío de crudo a nuestros clientes. A pesar de las fuertes arremetidas de la oposición, en los años 2002 y comienzo de 2003, la revolución bolivariana continuó avanzando, ataviada con el humanismo y sensibilidad social que caracteriza al presidente Chávez. Fue así como el 16 de abril de 2003, a un año del golpe de Estado, el Gobierno Nacional respondió al odio mostrado por los sectores adversos a su gestión, con la creación de la Misión Barrio Adentro y, dos meses después, el 19 de junio instauró Barrio Adentro Deportivo. Las misiones, en este caso Barrio Adentro y Barrio Adentro Deportivo, fueron creadas con el objetivo de saldar la deuda social contraída históricamente con la población excluida de Venezuela, y vinculan la educación, el deporte, la cultura y la seguridad social. Tal vez esta vocación social del presidente venezolano, conocida por la oposición, llevó al dirigente adeco Henry Ramos Allup a decir en el año 2002 que mientras Chávez permaneciera en el poder, más se atornillaría en la silla de Miraflores, y es que como dice el refranero popular “amor con amor se paga” y ése es el sentimiento que por sus acciones se ha ganado el mandatario criollo en las grandes mayorías de la población venezolana, hoy conocidas en Venezuela como “Poder Popular”. Crisis “ficticia “ de alimentos otro error de la oposición La oligarquía venezolana arremetió para desestabilizar al país, desde finales de 2007, y nuevamente el objetivo es el pueblo, principal aliado del Presidente de la República. Con especulación sobre los precios de los productos de primera necesidad la élite intentó crear una crisis alimentaria y el descontento social para promover el distanciamiento entre la población y el Gobierno Revolucionario. Según cifras emitidas por el Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación, debido al accionar de factores opuestos al gobierno nacional, afectó un 25% de los productos que conforman la cesta básica y en consecuencia quienes primero sintieron el impacto, del malévolo plan, fueron los estratos más vulnerables de la población venezolana. En términos generales los precios se incrementaron en un 66%, aunque el queso se elevó en un 245% , mientras que el pollo subió en un 110%. En este nuevo intento de golpe, los sectores opositores enfrentaron una revolución que mostró la experiencia adquirida, en los últimos años, y por ello el plan quedó más lejos, que las intentonas de 2002 y 2003, de obtener el resultado para el cual fue diseñado. Además de las medidas adoptadas por el Ejecutivo Nacional, para impedir el avance del diabólico plan en contra de la mayoría de los venezolanos, fue el Poder Popular organizado en Comités de Control Social de Abastecimiento que defendió sus derechos en contra de los acaparadores. Aunque todavía hay sectores de la oposición en Venezuela que se resisten a reconocer que el país cambió para siempre, y que la población es el primer baluarte del proceso revolucionario, es probable que las lecciones recibidas, por esta dirigencia política, en los últimos años les sirva para entender que cada vez que arremeten contra la población se alejan más de ésta y como dijo Ramos Allup “atornillan más a Chávez en la silla de Miraflores”.

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