Controvertido pasado de Bush.

Kitty Kelley

George W. Bush estaba decidido a ir a Yale. La larga lista familiar de ex alumnos recorría cuatro generaciones hasta llegar a su tatarabuelo, el reverendo James Smith Bush (curso de 1844). A su abuelo Prescott, cuya devoción hacia aquella escuela jamás flaqueó, se le conocía en el campus como el senador de Yale. Como miembro de la Yale Corporation durante 12 años, socio del Calhoun College de Yale y miembro de la Junta para el Desarrollo de dicha universidad, Prescott podía tocar las teclas adecuadas para conseguir la admisión de su nieto. —Yale no es una opción, es un compromiso, George. ¿Sabes qué significa esto? “Creo que sí, senador”, respondió el nieto, a quien no se permitía dirigirse a su abuelo llamándole de otra forma. Significa mantenerse fiel a algo sin que importe en realidad a qué. Prescott señaló el plato del desayuno del joven. —Es la diferencia –dijo– entre el jamón y los huevos. El pollo está involucrado; el cerdo, comprometido. Después de aquella visita a su abuelo, el joven George volvió al Colegio Andover y habló con el decano. Se le dijo que sus mediocres calificaciones tal vez no satisfacieran los rigurosos requisitos de Yale. El decano sugirió a George que escribiera a otras dos universidades alternativas. George escribió: “(1) Yale, (2) Yale, (3) Yale”. Para curarse en salud, presentó una solicitud en la Universidad de Texas, aunque sólo porque el decano insistió. El historial del colegio secundario de George –que nunca permitió publicar, era problemático, y no sólo por falta de notas destacadas. Durante sus años en Andover (1961-1964), colgó una gran bandera confederada en la pared de su habitación, para dejar constancia de que los escasos estudiantes negros no eran bienvenidos. Este acto flagrante de racismo fue tolerado por la escuela, especialmente si se trataba del hijo de George Herbert Walker Bush, uno de sus más apreciados ex alumnos. George Herbert Walker Bush, que permaneció en el Consejo de Administración de Andover de 1963 a 1979, tuvo que interceder en más de una ocasión por sus descarriados hijos. Jeb (actual gobernador de Florida) tuvo que repetir noveno curso cuando entró en Andover procedente de la escuela Kinkaid en 1967. Posteriormente infringió la prohibición de tomar bebidas alcohólicas y fue expulsado temporalmente, pero se le readmitió más tarde después de la mediación de su padre. (…) El hermano de Jeb, Marvin, entró en Andover en 1971 y también tuvo que repetir noveno curso. Un año después, sorprendieron a Marvin drogándose con unos amigos. Expulsaron a los amigos, pero en el caso de Bush, papá intercedió de nuevo. George fue admitido en Andover en 1961 como alumno de décimo grado, lo que el colegio denominaba entonces un “medio bajo”. George luchó por la supervivencia desde el instante en que entró en aquel colegio. Trabajó para alcanzar los requisitos básicos del título (…) Si bien 110 alumnos de su curso, compuesto por 290, entraron en el cuadro de honor, George no alcanzó nunca esta distinción. Acabó la secundaria como uno de los últimos de la clase. “George sacaba unas notas más o menos como las mías, aprobados pelados —comentaba J. Milbourn ‘Kim’ Jessup—. Pasábamos por los pelos, pero los dos llegamos a Yale porque éramos vástagos de padres de Yale”. Muchos del curso de 1964 recuerdan Andover como un lugar austero, deprimente y desalentador. (…) Pero Bush “recurría a su audacia y su desfachatez para distraernos —comentó Torbert MacDonald—. Era un tipo gregario, rayano en la tontería. Muy bromista, aunque sin mala intención. Le daba igual ser el hazmerreír de todos con tal que la gente estuviera contenta. Necesitaba un público que le admirara. Tenía poco respeto por la autoridad, de modo que no le daba miedo protestar. Le llamábamos “El Descarado”. (…) Después de salir airoso de Andover, George pensó que se había ganado el derecho de ir a Yale. A pesar de su expediente “nada destacable” y de su justísima puntuación (1.206), pasó a ser beneficiario de sus enchufes familiares. (…) Fue aceptado en Yale en el curso de 1968, y no se disculpó ante nadie por su buena estrella. Es más, torcía el gesto ante la “arrogancia intelectual” de quienes le menospreciaban por ser hijo de quien era. (En Yale) “todos seguimos devanándonos los sesos con la historia de George —afirmaba Ken White (Yale, 1968) en 2003—. Sobre todo los que estábamos en la misma asociación de estudiantes que él. Realmente era el último que habría imaginado ver en la Casa Blanca. Tal vez Strobe Talbott o John Kerry, unos años mayor que nosotros, o incluso Joe Lieberman, del curso de 1964. Pero no George. Nunca. Mi esposa aún le recuerda berreando borracho una noche en una fiesta de la asociación DKE, sin pareja, haciendo el alligator, una especie de baile de la época en el que te echabas al suelo y empezabas a revolcarte. Realmente cuesta ver a un tipo así dirigiendo el cargo más importante del país”. Las historias de las escapadas alcohólicas de George en Yale llegaron hasta su antiguo círculo de Andover. En Harvard, Torbert MacDonald escuchó compungido anécdotas sobre su antiguo amigo, cuyo comportamiento sintonizaba tan poco con los tiempos que corrían como sus juergas estudiantiles. “Pobre Georgie —dijo MacDonald—. Ni siquiera podía relacionarse con las mujeres a menos que estuviera borracho. (…) Circulaban demasiadas historias sobre él en las que caía completamente beodo en sus citas”. Las drogas Beber era algo que en Yale se daba por supuesto, y hacia 1966, las drogas se habían añadido al cóctel. “Para entonces la marihuana ya había aparecido en el campus —comenta Christopher Byron—. Luego llegaron las droga de todo tipo. Estaban por todas partes”. Un estudiante del curso de 1968 admitió años más tarde haber vendido cocaína a George W. Bush en su época de Yale. Confió su participación en la transacción de la droga a la escritora Erica Jong en 2001; confirmó dicha venta en 2002 solicitando confidencialidad. “No pueden utilizar mi nombre —dijo— porque estamos hablando de un delito grave. Por otra parte, de eso hace muchos, muchísimos años, y el tipo ese ahora es presidente de Estados Unidos”. Otro estudiante, de la Yale ‘s Graduate School (Máster en Bellas Artes, 1965), recordaba “haber aspirado coca” con George, aunque no permitió que se utilizara su nombre por miedo a represalias. Dicha persona, de clase acomodada y que vivía en la costa Oeste, afirmó que no le parecía bien “divulgar lo de George, porque yo hacía lo mismo”. Años más tarde, Sharon Bush, cuñada de George, pretendía que W. había aspirado cocaína con uno de sus hermanos en Camp David en la época en que su padre era presidente de Estados Unidos. “Y no una sola vez —dijo—, sino muchas.” George nunca negó haber comprado, vendido o consumido drogas. En 1999 juró a unos cuantos de sus partidarios políticos clave que nunca había consumido “drogas duras”, refiriéndose a que nunca se había inyectado heroína. Cuando se presentó para el cargo nacional, procuró que su respuesta encajara en las pautas federales respecto a las autoridades públicas. “Tengo entendido que —declaró a The Dallas Morning News en 1999— el impreso actual del FBI formula la siguiente pregunta: “¿Ha consumido usted drogas en los últimos siete años?”. Yo respondería con mucho gusto a la pregunta, y la respuesta es: No”. Y se negó a responder a más preguntas. “¡Qué demonios! Lo preocupante no es su consumo de sustancias estupefacientes sino su frivolidad —dijo Tom Wilner (Yale, 1966) —. Que se aprovechara del nombre de su familia es comprensible. Eso lo hacen muchos. Pero Georgie, como le llamábamos entonces, no tenía la menor curiosidad intelectual por ningún tema. No le interesaban las ideas, los libros o las causas. No viajaba; no leía los periódicos; no veía los informativos; ni siquiera iba al cine. (…) Me deja atónito que alguien pueda salir de Yale sin el menor interés por nada del mundo que no sea la bebida y el deporte. (…) Es un tipo que no tiene idea de las cuestiones complejas. (…) Es un fanático simplón y, ¡que Dios nos coja confesados!, ahora es quien tiene el dedo sobre el botón.” Fraude militar George Herbert Walker Bush apoyó con entusiasmo que se enviaran a los hijos de los demás a Vietnam, pero no al suyo. En 1968 se aseguró de que su primogénito no fuera reclutado. Lo hizo con una llamada a Sidney Adger, un empresario de Houston y amigo de la familia Bush. Adger llamó a Ben Barnes, presidente de la Cámara de Representantes de Texas, y Barnes a su vez llamó al jefe de la Guardia Nacional de Texas, brigadier general James Rose. Este llamó al comandante en jefe de la unidad, teniente coronel Buck Staudt. En febrero de 1968, el joven George, que cursaba el último año en Yale, se presentó a una prueba de admisión para oficiales de la fuerza aérea. “No estaba dispuesto a perforarme un tímpano de un escopetazo para conseguir la baja —dijo—. Tampoco quería ir a Canadá. Por lo tanto escogí mejorarme a mí mismo aprendiendo a volar”. Aprobó la prueba de aptitud para piloto con la nota más baja. Sin embargo, gracias a la influencia de su padre, lo aceptaron en las fuerzas aéreas de la Guardia Nacional el 27 de mayo de 1968, y se convirtió en miembro del 147º Escuadrón de Combate, conocido como la “Unidad Champán”, porque incluía a los hijos de Lloyd Bentsen y John Connally, y a varios de los Dallas Cowboys. George juró cumplir dos años de servicio activo, más cuatro años en la reserva, lo cual significaba volar un fin de semana por mes y pasar dos semanas en un cuartel cada verano. (…) Más tarde algunos puntos de la hoja de servicio de George W. Bush fueron motivo del interés público, en particular los dos últimos años, cuando voló esporádicamente. En ellos, hechos públicos en el año 2000, no hay ningún expediente de ninguna unidad de la Guardia Nacional donde se diga que George W. Bush se presentó en el período de mayo de 1972 a mayo de 1973 para los vuelos de fin de semana, el entrenamiento militar de verano o los ejercicios requeridos a los guardias a tiempo parcial. El primer teniente retirado Robert A. Rogers, un veterano con 11 años de servicio en las fuerzas aéreas de la Guardia Nacional , manifestó que “la falta de castigo por su mala conducta representa la culminación de una carrera militar distinguida sólo por el favoritismo. Bush tuvo una hoja de servicios intachable hasta el 17 de abril de 1972. Fue incluso el chico de los carteles de la Guardia Nacional de Texas por ser su padre quien era. “Pero después desapareció. No se presentó en ninguna de las unidades donde se le esperaba desde el 17 de abril de 1972 al 28 de mayo de 1974. Se largó sin más. Como consecuencia fue objeto de una sanción disciplinaria y alargaron en otros seis meses el plazo durante el que se le podía llamar al servicio activo en el ejército. Esto es muy serio en tiempo de guerra.” (…) George se licenció finalmente de la reserva en noviembre de 1974, seis años y seis meses después de ingresar en la Guardia Nacional. La pena de seis meses nunca apareció publicada en los periódicos, pero nadie comprendió que un día él estaría mandando al combate a tropas norteamericanas para hacer lo que él no había hecho: convertirse en carne de cañón. Para el momento en que estaba preparado para presentarse como candidato presidencial, su expediente médico militar había sido sellado por razones privadas, y las mentiras de la familia Bush se habían consolidado para dar la base de credibilidad que necesitaba para enviar a las tropas norteamericanas a la guerra. Después de graduarse en Yale en 1968, George se presentó en la base aérea de Ellington en Houston, y luego hizo las seis semanas de entrenamiento básico de aviador en la base de Lackland en San Antonio. Cuando acabó en septiembre de 1968, lo hizo con la graduación de subteniente. Regresó a Ellington, donde las fuerzas aéreas de la Guardia Nacional de Texas organizaron una ceremonia especial para que el congresista Bush se hiciera la foto dándole las barras de subteniente a su hijo. “Es así como hacen las cosas: con mucho bombo y platillo, sobre todo porque era el hijo de un congresista. Eso era muy importante para la Guardia Nacional “, declaró el brigadier general John Scribner, director del Museo de las Fuerzas Armadas de Texas en Austin. George recibió la graduación sin siquiera asistir a la Escuela de entrenamiento de Oficiales. Con la graduación en la mano, George pasó al servicio inactivo en septiembre de 1968 para trabajar en la campaña política del amigo de su padre, el representante Edward Gurney, candidato republicano al Senado por el estado de Florida. El subteniente Bush volvió al servicio activo en la base aérea de Moody en Valdosta, Georgia, donde aprendió a volar en el T-38 Talon. George recibió las alas de plata en diciembre de 1969 y regresó a Ellington, donde aprendió a pilotar el caza supersónico F-102 Delta Dart, llamado “el Voodoo”, que iba armado con misiles. El 24 de marzo de 1970 la Guardia Nacional envió un comunicado de prensa a los periódicos de Houston, donde alababa a su “primer estudiante local” como un soldado y un ciudadano ejemplar: “George Walker Bush es un miembro de la joven generación que no se coloca con marihuana, hachís o speed. Oh, sí, desde luego que se coloca, pero no con drogas… En lo que a él se refiere, el teniente Bush se coloca con el estruendo del motor de su F- 102” . Tres meses más tarde la Guardia Nacional facilitó otro comunicado de prensa cuando George acabó la escuela de entrenamiento. La oficina de prensa incluyó una foto de George con su padre y otra del congresista Bush estrechando la mano del oficial al mando, Buck Staudt. En julio de 1970, se divulgó otro comunicado cuando George terminó su período en la base aérea de Tyndall en Florida y disparó un misil con su F-102. El día de las elecciones en noviembre de 1970, antes de que cerraran los colegios electorales, la Guardia Nacional difundió otro comunicado para anunciar los ascensos de George W. Bush y Lloyd Bentsen III a primer teniente, mientras Bentsen padre derrotaba a George padre. Hacía horas con la Guardia Nacional , pero no las suficientes para cumplir con las fijadas. Para abril de 1972, iba muy retrasado. Aquel mismo mes, las fuerzas aéreas comenzaron a realizar controles de drogas al azar, y por lo tanto se le podía pedir a cualquier piloto o mecánico que se sometiera en el acto a una análisis de sangre, orina, o a un examen de las fosas nasales. El 17 de abril de 1972 George W. Bush hizo el último vuelo del que se tiene constancia antes de desaparecer de los archivos oficiales hasta octubre de 1972. A principios de los setenta, los Bush, como otras familias, se enfrentaron al azote de las drogas y la adicción al alcohol. En una fecha tan cercana como 2003, uno de los hermanos menores de W., Marvin, conseguía recetas de narcóticos ilegales de un dentista llamado Denis Peper. El dentista le dijo a un amigo íntimo que le daba recetas ilegales a Marvin. La Mancomunidad de Virginia le retiró la licencia a Peper el 17 de octubre de 2003. Si bien no hay pruebas de que George W. Bush fuese ingresado para someterse a una cura, se produjo una duda lógica después de que no se presentara en 1972 para la revisión física anual de la Guardia Nacional y que se le impidiera volar. Esto planteó la posibilidad de que hubiese sido denunciado por consumo de drogas y, si había sido así, hubiera sido sancionado o sometido a tratamiento. Dicha información debería figurar en el informe de la Flight Inquiry Board (Junta para la Investigación sobre Vuelos) encargada de la revisión oficial de las razones para la suspensión y quien luego determina la acción apropiada. El informe de la Flight Inquirí Board ha desaparecido de los expedientes militares de George W. Bush que fueron hechos públicos en 2000 de acuerdo con la Ley de Libertad de Información y de los expedientes entregados por la Casa Blanca en 2004. “El hecho de que Bush ‘no se presentara a la revisión médica anual’, como reza en el expediente, no pudo ser casual o accidental —afirmó el primer teniente retirado Robert Rogers—. Hay pruebas circunstanciales que señalan que Bush consumió drogas durante este período… ¿Es ilógico plantear la posibilidad de que se le impidiera volar como consecuencia directa o indirecta del consumo de drogas? Podría serlo si Bush no tuviese manera de demostrar su inocencia. Pero George W. Bush se puede defender perfectamente, si quiere, con sólo entregar voluntariamente todos sus expedientes militares, algo que se ha negado a hacer.” Bill L. Burkett, un oficial de planes estatales retirado de la Guardia Nacional de Texas, afirmó que en 1997 habían “limpiado” los archivos de la Guardia Nacional de Texas por orden de los asesores del entonces gobernador Bush para protegerlo. Burkett dijo que estuvo presente cuando ciertos miembros de la plana mayor de Bush se pusieron en contacto con la Guardia Nacional. Identificó específicamente a Dan Bartlett, que entonces era el enlace del gobernador con la Guardia Nacional de Texas. Burkett manifestó que, después de la llamada de Bartlett al comandante general Daniel James III, los documentos fueron destruidos. James era el general adjunto para el estado de Texas en aquel momento y negó las alegaciones de Burkett. El 3 de junio de 2002, el presidente George W. Bush lo nombró director general de las fuerzas aéreas de la Guardia Nacional. En la primavera de 1972, George W. comenzó a vivir lo que más tarde describiría como sus “años de nómada”. Al ver que iba a la deriva, su padre intervino de nuevo para conseguirle otro empleo con Jimmy Allison, que dirigía la campaña del republicano Winton “Red” Blount para el Senado en Alabama contra el senador demócrata John Sparkman. Aquellos que trabajaron con George en aquel tiempo lo recuerdan como un bebedor social amable, que se comportaba como si fuese mucho más joven de los 26 años que tenía. Mencionaron que le gustaba beber cerveza y whisky Jim Beam, y que comía cacahuetes a puñados y hamburguesas en el Cloverdale Grill en Birmingham. También dijeron que George se escapaba por la puerta trasera para fumarse un porro o que iba al baño para esnifar una raya de coca. George, según los recuerdos de otros, solía llegar tarde al trabajo, “sobre el mediodía”, entraba en el despacho, plantaba las botas vaqueras sobre la mesa y comenzaba a fanfarronear de lo mucho que había bebido la noche anterior. Como “reservista obligado” en 1972, George debía continuar con su servicio en la Guardia Nacional con independencia del lugar donde residiera. Semanas después de desplazarse a Alabama, solicitó el traslado desde Texas a un escuadrón de la reserva aérea en Montgomery, pero la solicitud fue rechazada. El escuadrón de Alabama no volaba ni efectuaba entrenamientos. Esto dejaba a George sin una unidad de la Guardia Nacional en Montgomery. Así que no hizo nada durante los meses de mayo, junio, julio y agosto de 1972. Bush sabía que no podría volver a volar hasta que se sometiera a la revisión médica, así que solicitó el traslado y cambio de obligaciones para septiembre, octubre y noviembre de 1972 al 187º Grupo de Reconocimiento Táctico en Montgomery. Le concedieron el permiso y le ordenaron presentarse al teniente coronel William Turnipseed. Pero George nunca se presentó. (Extracto del libro La familia: La verdadera historia de la disnatía Bush de Kitty Kelley)

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