Simón Bolívar,45 lustros de vigencia

Reinaldo Bolívar

EL EXILIO EN EL CARIBE El periodo de 1814-1816, es poco recordado en la vida del Libertador y de la Venezuela de la época. Esos años no fueron tan fructíferos militarmente como lo hubiese deseado el héroe. Pero sí llenos de la calidez y la solidaridad de los pueblos del Caribe. Su exilio comienza después de la dolorosa emigración a oriente (agosto de 1814). Veinte mil caraqueños huyen del sanguinario Boves. El propio Bolívar dirige la evacuación. Bien pudo escapar por La Guaira, pero se mantuvo al frente y vivió las penurias y miedos del pueblo. Ayudo a caminar a los débiles, sostuvo a los enfermos, animó a los desesperados. En septiembre de 1814, parte de Carúpano a Curazao y de allí a Cartagena. Debió escapar de amigos que lo acompañaron en la Campaña Admirable, ahora confundidos por la desgracia. En Cartagena, lo recibe el solidario Camilo Torres. Allí permanecerá hasta abril de 1815, cuando ira rumbo a Jamaica. Lo siguen numerosas familias venezolanas presas de los avatares de la guerra y de la crueldad de los realistas. Muchas se van a buscar refugio en Saint Thomas y otras a Puerto Rico. Algunas, se quedarán en Cuba, como María Antonia, la hermana del Libertador, acompañada de Matea, la niñera de Simón. En Venezuela, España desembarca con 15 mil hombres al mando del General Pablo Morillo el “Pacificador'”. El Brigadier español Salvador De Moxo ejerce la administración de la Capitanía. En oriente y los llanos, la resistencia patriótica es comandada por Monagas, Arismendi, Sedeño, Zaraza, Mariño, Piar, Gómez, Parejo, Mac Gregor y Páez. Occidente es de los realistas. En Jamaica, El Libertador realiza una intensa actividad diplomática y periodística. En esa isla reflexiona sobre la situación de América Latina y concluye su profética Carta, una verdadera proclama integracionista y libertaria. En diciembre de 1815, con una flota patrocinada por el curazoleño Luis Brion prepara un desembarco a Cartagena. Se desvía cuando Bermúdez, que huye de Morillo, con un contingente de desvalidos patriotas, le advierte de una emboscada. Llega a la República de Haití en diciembre de 1815 y solicita la ayuda del presidente Alexandre Pétion, quien lo asiste con armas, pertrechos y enseres. Durante su vida, permanecería 204 días en Haiti, llenandose de vigor, de esperanzas, de alegría africana, de la libertad integral, sin colores. Su prestigio personal, formación académica y militar, visión de estadista y su proyección internacional lo señalaban entonces como el único hombre capaz de coordinar y dirigir los ímpetus de los bravos caudillos republicanos, que en una auténtica guerra de guerrillas luchaban por la independencia de Venezuela y Nueva Granada. En marzo de 1816, una misión de revolucionarios entre los cuales se hallan Bermúdez, Mc Gregor, Briceño Méndez, Soublette y el colombiano Zea, llega a Haití y en asamblea lo nombra Jefe Supremo y Capitán General de Venezuela y Nueva Granada. Fue en el puerto de Los Callos. Simoncito, Coronel, General, Jefe Supremo, Capitán, Libertador – Presidente, con el titulo más grande, el de Ciudadano, y el que le brinda la historia “Padre de la Patria”. Junto a aquellos valerosos hombres toma la isla de Margarita. Después intenta reconquistar Caracas, pero es derrotado por los realistas en Ocumare de la Costa. Su Caracas deberá esperar por él. Caracas, donde nació y eligió ser enterrado. De las playas de Ocumare sale triste pero dispuesto a continuar la lucha. Se refugia en la isla de Bonaire y luego ingresa al país por Güiria, pero por malos entendidos con algunos jefes de oriente retorna a Haití (agosto de 1816), donde nuevamente es asistido por Pétion. Haití, Haití, cuanto te debe Venezuela. En diciembre de 1816 está de vuelta en Margarita, para seguir al frente de la guerra de independencia. Fueron años de cruentas derrotas y duras victorias para los patriotas. Años de luto, de dificultades, de individualismos, que fueron superados por el sueño bolivariano de libertar y unir a todo un continente. ESCRIBIO EN LA CARTA DE JAMAICA, “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse; mas no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojala que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo”. Era y es, Simón Bolívar Palacios, el primer pensador de América, precursor y pragmático de las ideas integracionistas, de la cooperación internacional, creador del derecho humanitario internacional. Visionario, humano y humanista *** Hipólita y Matea, Madre y Maestra del Libertador, al Panteón Nacional. Voy que corto

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