Socialismo desde nuestras raíces.

Nancy Mastronoardi

Tal como lo ha señalado en diversas oportunidades el comandante Hugo Chávez Frías, el socialismo es el único camino de la independencia nacional. Pero en la Revolución bolivariana este camino es distinto, nuevo y se construye desde nuestras raíces. “Los venezolanos estamos inventando nuestro camino socialista. No hay una fórmula para construir el socialismo. El socialismo venezolano lo estamos construyendo desde nuestras raíces”, dijo el Presidente venezolano en uno de sus programas radiales y televisivos. Cualquier otra senda nos conduciría a un barranco, como el capitalismo, por ejemplo, que lleva al ser humano a la miseria, a la lucha por un pedazo de pan, en fin, lo transporta a la peor de las quiebras, tanto en el aspecto económico como en el humano. Dijo Chávez aproximadamente en el mes de junio: “El capitalismo es una verdadera amenaza para los pueblos. Se acaban las naciones”. Romper la lógica capitalista En uno de sus escritos publicados (2006) en la página digital de la Asociación Universitaria Carlos Marx, Michael A. Lebowitz, considera que desarrollar una sociedad que sea buena con la gente no es suficiente, “para poder crear un mundo mejor, debemos estar preparados para romper con la lógica del capital“. Lebowitz plantea que, para entender el socialismo es necesario saber qué no es el socialismo, para lo cual detalló: “El socialismo no es una sociedad en la cual las personas venden su mano de obra y son dirigidos desde arriba por otros cuyas metas son las ganancias más que la satisfacción de las necesidades humanas. No es una sociedad en la cual los dueños de los medios de producción se benefician dividiendo a los trabajadores y a las comunidades para bajar los salarios e intensificar el trabajo -es decir, para ganar más incrementando la explotación-. No es un sistema donde no se toma en cuenta a los campesinos, a los desempleados y a los excluidos y dónde la única lógica es la lógica del incremento del capital. En resumen, el socialismo no es el capitalismo”. El socialismo tampoco es una sociedad estatista, donde las decisiones se imponen desde arriba y donde toda iniciativa es potestad de los funcionarios del gobierno o de los cuadros de vanguardias que se autoreproducen. Precisamente porque el socialismo se centra en el desarrollo humano, enfatiza la necesidad de una sociedad democrática, participativa y protagónica. Una sociedad dominada por un Estado todopoderoso no genera los seres humanos aptos para crear el socialismo. “Por la misma razón, el socialismo no es populismo. Un Estado que provee los recursos y las soluciones a todos los problemas de la gente no fomenta el desarrollo de las capacidades humanas, al contrario, estimula en la gente una actitud de esperar del Estado y de líderes que prometen dar respuesta a todos sus problemas”, sostiene Lebowitz. Igualmente, señala que el socialismo no es totalitarismo. Precisamente porque los seres humanos son diferentes y tienen diferentes necesidades y habilidades, su desarrollo por definición requiere del reconocimiento y respeto de las diferencias. Agrega: “Las presiones del Estado o las de la comunidad para homogeneizar las actividades productivas, las alternativas de consumo o estilos de vida, no pueden ser la base para que surja lo que Marx reconocía como la unidad basada en el reconocimiento de las diferencias. Finalmente, el socialismo no debe ser entendido como un sistema con características específicas, leyes y límites. Más bien, el socialismo es un proceso”. Socialismo del siglo XXI “Sin democracia jamás habría socialismo, en cambio el capitalismo destruye la democracia“. Tal aseveración la realizó Hugo Chávez el 28 de julio de 2007, durante su participación en la asamblea de aspirantes a militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), del Batallón 6 de la Circunscripción 1, desde el Museo Histórico Militar del 23 de Enero, en Caracas, donde también indicó los componentes socialistas que deben estar orientados hacia las áreas ético-moral, social, política, geográfica y económica. En esa ocasión, al referirse a la ética socialista, el Presidente indicó que “no habrá socialismo sin ética, si nosotros no comenzamos con una revolución moral, dando el ejemplo de ética socialista, de desprendimiento, de solidaridad y amor entre nosotros jamás comenzaremos el socialismo, sería todo una gran farsa“. “Una de las argucias de nuestros adversarios, los capitalistas, es que yo estoy aquí acabando con la democracia, que estamos desmontando las instituciones, que estamos montando una dictadura en Venezuela, es al revés, ellos tienen una dictadura mundial contra la democracia, que no es el modelo que pregona el presidente de Estados Unidos del imperio estadounidense, George W. Bush, ni las élites de los países de América Latina, las oligarquías y las burguesías“. Muchos son los que confunden socialismo con régimen dictatorial, con secuestro de la libertad de expresión, con pérdida de propiedades. No se trata de eso, se trata de un mundo donde podamos ser todos iguales, donde nuestras necesidades no se confundan con el consumismo desenfrenado y sin sentido, que cada día nos deja más vacíos por dentro y por fuera. “Yo no he engañado a nadie en Venezuela. Vamos hacia el socialismo. Uno nuevo, propio. Ese tenemos que idearlo y parirlo“, Hugo Chávez Frías.

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