La conspiración de las computadoras supera la fantasía del realismo mágico

Hernán Mena Cifuentes

El mundo asiste como espectador a la puesta en escena de un sainete presentado por Estados Unidos y Colombia que, en burda imitación del Realismo Mágico, característico de la obra de García Márquez, pretende destruir a las revoluciones ecuatoriana y venezolana y a sus líderes, mediante una conspiración siniestra, utilizando como protagonistas a las computadoras halladas supuestamente en el lugar del crimen cometido en Ecuador el pasado marzo por el ejército colombiano. Se trata del “Plan B” de EEUU aplicado tras el fracaso de sus guerras para adueñarse del petróleo iraquí y de las frutas de los oleoductos que pasarán por Afganistán,energético que abunda en los dos países suramericanos,de los que pretende apoderarse para satisfacer la necesidad que tiene del mismo, cada día más caro y escaso en el imperio debido al consumismo de una sociedad que, a pesar de constitur menos del 5% de la población mundial, consume el 25% del petróleo que se produce en el planeta. Presentan como prueba unos ordenadores que aseguran pertenecían a Raúl Reyes, el asesinado comandante guerrillero de las Farc, organización que desde hace medio siglo combate a los regímenes impuestos por EEUU, con apoyo de la oligarquía y la fuerza armada en contra de la voluntad del pueblo colombiano, sumiendo al país en una guerra fraticida que lo ha convertido en una colonia Yanqui. Lo confirma el Plan Colombia, (Plan Patriota) en el que se han invertido 5 mil millones de dólares con la excusa de combatir al narcotráfico, pero que se utilizan en la lucha contra la guerrilla, violando la dignidad y soberanía colombiana, al sembrar diversos puntos bases militares estadounidenses, operadas por centenares de soldados, mercenarios y expertos en manejo de comunicación satelital y de radar para la detección y destrucción de campamentos guerrilleros. La mentira, vicio moral al que son adictos, Bush y Uribe, es el detonante oculto detrás de las computadoras, para acusar a los dos mandatarios ante las instancias jurídicas internacionales y la opinión pública, como propiciadores y cómplices del terrorismo, por apoyar supuestamente, financiera y militarmente a las Farc-EP”, basándose en la unilateral designación de “terroristas” que, junto con sus aliados de la Unión Europea han dado a esa organización, ya que ningún otro país ni organismo ha hecho lo mismo. Uribe fue escogido por Bush, como abanderado de esa cruzada, desatando una avalancha de falacias y calumnias contra Venezuela y Ecuador, en la que supera a su maestro en una vergonzosa competencia que confirma la compulsiva inclinación a la mentira que ambos padecen y, que los ha llevado a desatar masacres, como las perpetradas en Irak y Afganistán por los soldados yanquis, y en Colombia, por los militares y paramilitares. Uribe dice las mentiras, en franca ofensa a la inteligencia, quizás afectado por alucinaciones como las que suele tener Bush, que se cree un enviado de Dios, ya que dice escuchar su mensaje orientador que le ordena hacer la guerra a las naciones que, según su mente, acaso trastornada por efecto de su pasado de alcohólico y drogadicto, son terroristas y su discípulo, también los ve en todas partes, pues para ello basta que “no estén de su lado” en la lucha que ambos despliegan contra ese fantasma que les roba el sueño. Si se analiza el discurso de ambos, se verá que la calumnia y la falacia son una constante en todas y cada una de sus intervenciones, cuyo contenido, por repetitivo e inconsistente, carece de interés y, sólo sirve para activar las alarmas entre los sectores y pueblos que sufren sus demenciales amenazas verbales que, casi siempre son seguidas por la agresión de sus ejércitos regulares o de los mercenarios paramilitares a su servicio en Colombia, Irak y Afganistán. Entre las mentiras más pérfidas de Bush, figura la falsa acusación que hiciera hace cinco años contra Bagdad, junto con sus dos “perros falderos”, José María Aznar y Tony Blair, asegurando que el gobierno de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, falacia que, a pesar de la oposición del mundo y del rechazo de la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, no impidió que EEUU invadiera con sus aliados a Irak, genocidio que hasta hoy ha cobrado más de un millón de víctimas. El pueblo estadounidense ha sido igualmente víctima de las falacias del mandatario yanqui, quien, con la mentira de un inminente ataque terrorista, similar a los del 11-Sep. (que según evidencias cada día más firmes y abundantes apuntan a que fue perpetrado por el mismo gobierno), ha creado un clima de pánico, haciéndolo perder su privacidad mediante el espionaje telefónico e informático y otras acciones ilegales contra los medios. Pero si Bush Jr. es un mentiroso compulsivo, Uribe es su más digno competidor en ese campo, pues el cúmulo de mentiras proferidas por el mandatario neogranadino podría llenar volúmenes enteros y enriquecer en cantidad y variedad esa morbosa especialidad, en el famoso Libro de Records de Guinnes, si es que ese texto se tomara la molestia de consignar tan nefasto vicio. Como testimonio de sus falacias figura, lo afirmado por Uribe en Villavicencio donde aseguró, que el ejército colombiano había suspendido operaciones en la zona donde iba a ser entregado por las Farc-EP, un grupo de prisioneros, en el marco del gesto humanitario que venía adelantando esa organización guerrillera, y quienes estuvieron a punto de morir, según aseguró Clara Rojas, una de las dos mujeres liberadas, al decir que fueron bombardeados por las tropas colombianas cuando iban en camino a la libertad. Fresca aún también está en la memoria de un mundo indignado, la sangre de las víctimas de la masacre perpetrada por las tropas colombianas en Ecuador, que mataron a 20 guerrilleros, 4 estudiantes mexicanos y a un ciudadano de ese país, crimen ordenado por Uribe, quien una vez mas prueba de su condición de mentiroso compulsivo, al telefonear a Correa, diciéndole que sus tropas habían abatido a un grupo de “terroristas” que escapaban a territorio ecuatoriano, después de haberlos enfrentado en el lado colombiano. Fue, mas que una mentira, una burla a la confianza que en él tenía el joven presidente, quien en principio le creyó, pero luego, al tener conocimiento de la brutal masacre, perpetrada contra los combatientes y sus amigos que dormían para el momento del cobarde ataque, lo acusó ante el mundo de mentiroso, procediendo de inmediato a romper relaciones diplomáticas con Colombia en razón de la imperdonable acción violatoria de la soberanía del país y del Derecho Internacional que había sido cometida orden de Uribe. Uribe habría de pagar un precio muy alto por sus mentiras y cinismo, cuando en la Cumbre presidencial del Grupo de Rió, celebrada en Santo Domingo, los mandatarios allí reunidos condenaron por unanimidad, la agresión contra Ecuador y, en respuesta a la acción conciliadora propiciada por el presidente Chávez, solo le quedó repartir sonrisas nerviosas e hipócritas, y apretones de mano para disimular su derrota, pero, como hombre falso y traicionero que es, violó el compromiso de no volver a agredir a sus vecinos. Uribe comprobó otra vez su enfermiza inclinación por la mentira, cuando, días después, en la OEA, por instrucciones suyas Colombia presentó como “prueba de la complicidad del gobierno ecuatoriano con las Farc-EP”, una foto en la que aparecía Raúl Reyes, tomada supuestamente en un campamento guerrillero a su lado, quien aseguraban, era el ministro de Seguridad de Ecuador Gustavo Larrea, constatándose casi inmediatamente que se trataba del dirigente comunista argentino, Patricio Echegaray. Fue un bochornoso espectáculo que se tradujo en vergonzosa derrota diplomática para Uribe, para su régimen y para EEUU, cuyos representantes quedaron solos y humillados en el gran salón de la Organización de Estados Americanos, ubicada en Washington en el mismo corazón del Imperio, pero, aún así, persistan obstinadamente en su demencial afán de mentir y calumniar y, con renovados, bríos han vuelto a sus andanzas de mentirosos, poniendo en marcha la Conspiración de las Computadora. La conjura es una diabólica máquina de destrucción, diseñada en los laboratorios de la guerra sucia del Imperio, donde se han creado las más terribles armas psicológicas con las que, en complicidad con gobiernos, oligarquías, grandes transnacionales y medios mercenarios de la región y de otras partes del mundo, el Imperio ha derribado gobiernos y asesinado a líderes opuestos a sus planes de conquista planetaria. Un instrumento manejado con asombrosa precisión y del que forman parte, además de la mentira, su ingrediente principal, otros componentes, como la diplomacia tradicional, la de los portaaviones, organizaciones belicistas, políticos, sumisos gobernantes, reconocidos y nuevos “Cachorros del Imperio”, y la infaltable presencia de los medios pitiyanquis que, con campañas “goebelianas”, llenan los espacios informativos y de opinión con columnas de calumnias contra Chávez, Correa y sus gobiernos. De manera sostenida, van suministrando su letal veneno, como lo ha hecho, Javier Solana, criminal de guerra, ex secretario general de la Otan que escindió y destruyó por orden imperial, alegando “motivos humanitarios”, lo que quedaba de la Yugoslavia de Joseph Tito y quien hoy, convertido en Responsable de Exteriores y Seguridad de la Unión Europea, ha afirmado que “no debe echar en saco roto el dictamen de Interpol, dado a conocer con cinismo y prepotencia por un ex funcionario yanqui convertido en policía. En ese, un show mediático, extraído del Realismo Mágico y ofrecido en Bogotá por Ronald K. Noble, ex jefe de seguridad de Bill Clinton, encubridor sus ilícitas aventuras sexuales, cabe destacar la participación de Alejandro Peña Esclusa, fracasado activista político y golpista venezolano nacido en EEUU quien, fungiendo como corresponsal de una diario argentino dirigido por un connotado apologista del terrorismo de Estado, elogió el trabajo de Interpol y la legitimidad de la conspiración computarizada de Bush y Uribe. De manera ininterrumpida, y siguiendo rigurosamente el guión de la conjura, se han desencadenando otros eventos, anunciando la reactivación de la IV Flota estadounidense en aguas del Caribe y el traslado de la base militar de Manta a la Guajira colombiana fronteriza con Venezuela, así como la incursión en dos oportunidades de tropas colombianas en territorio venezolano y de una aeronave estadounidense sobre el espacio aéreo nacional, presuntamente en labores de espionaje. Esa agresividad constante, desatada contra Ecuador y Venezuela, es una reacción tardía de la premisa bélica, que sostiene que el ataque es la mejor defensa”, la cual vienen aplicando EEUU y Colombia, contra ambos países a través de la Conspiración de las Computadoras, para confundir a la opinión publica internacional, luego fueran descubiertas sus mentiras, calumnias y falacias en la Conferencia de Presidentes del Grupo de Río y en la Reunión de Cancilleres de la OEA, donde se condenó y rechazó la conjura. Y es que hoy, ha sido superado el secular dominio diplomático y mediático que por décadas ejerció en América Latina y el Caribe el Imperio y su lacayos, las oligarquías y los medios mercenarios, porque existe en la región una nueva generación de gobernantes progresistas; una OEA que dejó de ser el ministerio de colonias yanqui, y unos medios de comunicación que divulgan la verdad que antes se le ocultaba a un pueblo, que ha adquirido conciencia política y rechaza las mentiras, las calumnias y el chantaje. De allí que, esa colosal farsa, que busca aniquilar, no sólo de dos gobiernos y a sus líderes, sino también, de conducirlos a un punto de colisión inevitable con los EEUU y el Estado títere de Colombia, está condenada al fracaso, porque los pueblos de la región que han logrado liberarse de su yugo opresor, están conscientes de sus macabros planes y dispuestos a defender sus conquistas políticas, económicas y sociales, hasta con la vida si fuese necesario. No lo lograrán, y mucho menos a partir de hoy, cuando en Brasilia, se ha suscrito el tratado constitutivo de Unasur, la Unión de Naciones Sudamericanas conformado por 12 países, con el que se consolida la unidad económica, política y social de la región haciendo realidad el sueño integrador de Simón Bolívar y un golpe mortal a la vocación belicista de EEUU y de Colombia, y al odio visceral que sus mandatarios profesan a sus homólogos de Ecuador y Venezuela. Por eso, desde Brasilia, en el corazón de la Amazonía, el botín más codiciado, junto con el petróleo venezolano y ecuatoriano por Bush y su lacayo; Chávez y Correa, podrán exclamar como lo hizo el Hidalgo Caballero, Don Quijote la Mancha: “Ladran Sancho, señal de que avanzamos.”

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