Desconcierto: la amnistía y la impunidad

Raquel Martens Ramirez

No hay nada que eche a perder un proceso revolucionario que la impunidad de aquellas acciones que han puesto en peligro no sólo la vida de seres humanos sino la credibilidad de un proceso ideológico que se debería fortalecer mediante la aplicación de la justicia y el respeto a los muertos que no han descansado en paz, pues ha sido una lucha constante en develar las operaciones perpetuadas por grupos de ultraderecha, los móviles de sus asesinatos que no han recibido las penas que se merecen (muchos de estos delincuentes están sueltos y siguen conspirando, con y sin amnistía) y las aventuras hacia la inestabilidad de una estructura “socialista” que no termina por consolidarse. Si bien, podría entender al Presidente Chávez que en su acción de llevar a cabo una amnistía “tregua” a los opositores golpistas para conciliar y crear un ambiente de perdón y de paz en el país, que lleve la tranquilidad, éstos últimos seguirán siendo unos desquiciados, que no entenderán jamás un acto noble, porque simplemente no los conmueve el dolor ni los buenos sentimientos, y saldrán a despotricar por los medios de comunicación (especialmente en Globovisión), preparándose para el show que los convertirán en los “mártires” y “víctimas” de un supuesto gobierno “tirano”, para alienar el camino a un nuevo ataque, en vista a recuperar espacios de poder que fueron perdidos en elecciones pasadas, sobre todo en algunos estados (Mérida, entre otros).Este desconcierto causado por la amnistía, tendrá que crear las bases para una reflexión profunda entre los que pensamos que la máquina está botando más que aceite, y se está desmoronando ante tanto guabineo, medias tintas, percepciones moderadas que están creando un puente a la “centro-izquierda”, en fin, a una indefinición en donde los espacios públicos (seguramente lo estará pensando el Presidente) serán y están compartidos por la derecha (en el caso de que éstos ganen algunas gobernaciones y alcaldías en las próximas elecciones ante la incapacidad de sus actuales gobernantes), pues no creo que su mortificación haya sido el 1% de más del resultado que obtuvo la oposición en el referendo, sino los tres millones de venezolanos/venezolanas que no votaron (por muchas razones), y no tanto por un cuestionamiento a lo planteado en algunos artículos de la reforma constitucional, es por esa odiosa y persistente impunidad que da treguas, treguas y más treguas, el perdón a los opositores y a muchos funcionarios públicos “chavistas” que no están trabajando en función del pueblo, y siguen perpetuando actos de corrupción. Se dejan las cosas como están, “borrón y cuenta nueva”, y la debilidad de este proceso no termina por ser corregida en sus simientes, postergándose la preparación ideológica de nuevos liderazgos para que asuman responsablemente y los compromisos de transformación que requiere el país.Me uno a las voces que dicen “NO A LA IMPUNIDAD”, pero si estoy de acuerdo a que se haga una revisión y evaluación seria del proceso revolucionario.

*Antropóloga. tensmar@yahoo.es

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